No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.
Gregorio Marañon
Ahi queda eso, nos vemos en un tiempo (no me atrevo a decir cuando)
miércoles 11 de marzo de 2009
miércoles 28 de enero de 2009
Reflexion Causal 23# Veronica
"El amor es tan subrealista, que en medio de la relatividad de los hechos, es completamente absoluto."
Veronica (Peke)
Las palabras de ELLA:
En lo abstracto que se esconde entre mis dedos,
siempre me gustó dibujar corazones en las cosas.
Supongo que es una de esas manías que se quedan
cuando sigues las manualidades de la vida al dedillo.
En lo abstracto de las líneas de tu boca,
se esconden todas las formas:
las torcidas, las graciosas,
las enfadadas y, a veces, hasta las mimosas.
En lo abstracto de mis ojos
se esconde el miedo surrealista a la verdad,
a reconocerme lo abstracto de tus ojos como el reflejo de los míos;
a reconocerme abstracta y extraña en el espejo,
como el reflejo torcido de los momentos que vivimos.
En lo abstracto de nuestras formas,
un presente retorcido;
en lo abstracto de mis normas,
un futuro indeciso.
En lo abstracto de mi tiempo,
un reloj roto, y un corazón ardiendo.
En lo abstracto de mis dedos,
las formas sinuosas de tu pelo…
En lo abstracto de mis enredos,
tus dedos finos ardiendo entre el hielo…
En lo abstracto de tu tiempo,
un sueño en equilibrio,
y un soplo al viento.
En lo abstracto de mi pulso,
tu dibujo surrealista,
la sinrazón de mi mente…
o el reflejo del artista.
Las palabras de EL:
Al son de las mariposas de mi estomago, vuelan los segundos entre nuestras manos, recorriendo lentamente, para disfrutar, cada minuto en tus labios.
Absurdo se vuelve el mundo, cuando me miras con ojos de buena, cuando mi sonrisa recién descubierta se muestra frente a tu boca, que sonríe brillando, dejando al cielo en un triste segundo plano.
Y ahora, escribes melodías en las rayas de mi jersey, las notas parpadean al son de mis latidos, y tus manos marcan el compás con cada caricia dormida en la espalda.
Absurdos se vuelven los momentos en los que te veo cuando cierro los ojos, o cuando te busco y no te encuentro, o cuando te veo en la cara de toda la gente.
Cenaremos sobre la tundra de la luna, rodeados de miles de estrellas, y nos esconderemos en la cara oculta del satélite, mientras el mundo nos mira y se muere de envidia. Viajaremos a lomos de la magia, sobre la alfombra voladora de los sueños, con las alas que nos crecieron de querernos.
Absurdo es el tiempo muerto entre vernos, es el tiempo en que mi mente me abandona, en que no puedo parar de mirar al móvil, para ver la hora, para verte a ti.
Abrazos a tiempos parciales, a media jornada. Y unos dedos que se dejan caer por tu cuello, cada vez que tienen la ocasión. Amor a mordiscos. Y terapia de cura (de mentira)
Absurdo yo
Absurdo el tiempo.
Absurdos los besos que se convirtieron en sonrisas.
La verdad absoluta de lo absurdo, que a mí contigo, me sobra el mundo
Veronica (Peke)
Las palabras de ELLA:
En lo abstracto que se esconde entre mis dedos,
siempre me gustó dibujar corazones en las cosas.
Supongo que es una de esas manías que se quedan
cuando sigues las manualidades de la vida al dedillo.
En lo abstracto de las líneas de tu boca,
se esconden todas las formas:
las torcidas, las graciosas,
las enfadadas y, a veces, hasta las mimosas.
En lo abstracto de mis ojos
se esconde el miedo surrealista a la verdad,
a reconocerme lo abstracto de tus ojos como el reflejo de los míos;
a reconocerme abstracta y extraña en el espejo,
como el reflejo torcido de los momentos que vivimos.
En lo abstracto de nuestras formas,
un presente retorcido;
en lo abstracto de mis normas,
un futuro indeciso.
En lo abstracto de mi tiempo,
un reloj roto, y un corazón ardiendo.
En lo abstracto de mis dedos,
las formas sinuosas de tu pelo…
En lo abstracto de mis enredos,
tus dedos finos ardiendo entre el hielo…
En lo abstracto de tu tiempo,
un sueño en equilibrio,
y un soplo al viento.
En lo abstracto de mi pulso,
tu dibujo surrealista,
la sinrazón de mi mente…
o el reflejo del artista.
Las palabras de EL:
Al son de las mariposas de mi estomago, vuelan los segundos entre nuestras manos, recorriendo lentamente, para disfrutar, cada minuto en tus labios.
Absurdo se vuelve el mundo, cuando me miras con ojos de buena, cuando mi sonrisa recién descubierta se muestra frente a tu boca, que sonríe brillando, dejando al cielo en un triste segundo plano.
Y ahora, escribes melodías en las rayas de mi jersey, las notas parpadean al son de mis latidos, y tus manos marcan el compás con cada caricia dormida en la espalda.
Absurdos se vuelven los momentos en los que te veo cuando cierro los ojos, o cuando te busco y no te encuentro, o cuando te veo en la cara de toda la gente.
Cenaremos sobre la tundra de la luna, rodeados de miles de estrellas, y nos esconderemos en la cara oculta del satélite, mientras el mundo nos mira y se muere de envidia. Viajaremos a lomos de la magia, sobre la alfombra voladora de los sueños, con las alas que nos crecieron de querernos.
Absurdo es el tiempo muerto entre vernos, es el tiempo en que mi mente me abandona, en que no puedo parar de mirar al móvil, para ver la hora, para verte a ti.
Abrazos a tiempos parciales, a media jornada. Y unos dedos que se dejan caer por tu cuello, cada vez que tienen la ocasión. Amor a mordiscos. Y terapia de cura (de mentira)
Absurdo yo
Absurdo el tiempo.
Absurdos los besos que se convirtieron en sonrisas.
La verdad absoluta de lo absurdo, que a mí contigo, me sobra el mundo
domingo 14 de diciembre de 2008
Reflexion Causal 23#
"Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo"
proverbio arabe
Las palabras de ELLA:

Le hablaba de lo intrínseco en los ciclos circadianos mientras deshojaba la última magdalena de moda.
Liseth solía sentarse con las piernas cruzadas en cualquier parte, ya fuera una torre de Marfil, la de Babel, o un simple colchón desentrenado.
Atenta, estaba siempre Sherezade, con su violín de nanas, escuchando con sus manos acerca de no se qué axioma se le había roto en la cabeza, y sobre todo, de cuán estúpido podía llegar a ser el Pasado, trayendo las nieves frías de siempre…y las calurosas lluvias de nunca.
Inquieta, Sherezade miraba de reojo el libro de cuentos del séptimo estante. Con esa capacidad tan suya, conseguía recordar los nombres de cada uno de los personajes. Sin embargo, su tremenda astucia para desordenar cualquier diagrama mental de la cabeza, le impedía en más de un devaneo existencial, asociar las caras de los príncipes y princesas de su vida con esos tatuajes de letras que les acompañaban.
Era ella, la antítesis de Liseth, la que solía revolver sentimientos con grandes leyes universales. Se entretenía mezclando el presente, y el pasado, dibujando siempre el futuro en el contorno afilado de sus dedos de fuego. Digamos que a Sherezade, le gustaba hacer macedonia de momentos y cerezas.
Anoche, mientras leía la última frase de los ojos de Liseth, recordó aquel elixir de trotaconventos que emanaba desde su cama.
Mientras Liseth suspiraba con contemplación a una Casiopea verde, Sherezade había llegado en clave de Sol hasta los almohadones blancos de su cama. Inspiró, como hacen los muertos antes de soltar el alma, intentando recordar la cara del último príncipe. Intentó evocar al pasado (como hacía Liseth con sus películas en 8 milímetros), mientras tocaba su violín a la luz de un par de candelabros.
Entonces, vino ella, Liseth, con su pasado, y comiendo magdalenas mientras reprochaba ser amiga del centro del Universo.
Y fue entonces cuando Sherezade recordó la última nana…en un "cadillac" negro…y decidió que era hora de dejar los cuentos, y jugar a ser María de nuevo…mientras se comía una magdalena y abrazaba fuertemente a su hermana.

Las palabras de EL:
El pasado voló, y en un abrir y cerrar de ojos se apagaron los fuegos rojos de las velas que ayer iluminaban desde la ventana.
Los labios de las manos que ayer jugaban juntas, hoy hablan de momentos que nunca vuelven de personas que se han ido, hoy hablan sobre lo grande que me he hecho, de lo guapo que estoy, y de lo feliz que seria si el pasado volviera convertido en futuro.
El ayer habla con la voz que solía, mientras el futuro escucha atentamente sin decir nada, el pasado solo se lamenta, habla de otros tiempos, de otra gente, con lagrimas en los ojos y voz atropellada, con sonrisas de nostalgia, y con ojos caidos de melancolía. El futuro no habla, solo espera su momento y cuando tiene que decir algo se lo comenta al oido al presente, que es quien se encarga de hablar de las cosas llegado el momento. El futuro piensa muchas cosas, pero nunca las dice, dicen que esta lleno de ilusiones, dicen que sueña despierto, pero que nunca es capaz de afirmar nada.
El presente habla sin pensar, no le da tiempo, todo lo dice en tiempo real, solo conoce el tiempo verbal del presente mas simple de todos. El futuro le esconde secretos que se los dice siempre en el momento justo, no le da tiempo a prepararse, y cada vez que se lo dice el se lo dice al pasado, que se acuerda de todo, todo lo almacena, y hace balance.
Entonces el pasado se levanto de la mesa, dijo que volveria en cinco minutos, pero era solo una treta para escapar, porque el nunca hablaria en futuro, cuando volviera seguramente se excusaria por lo que hizo. El futuro se quedo callado, mirando al cielo y pensando, estaria pensando en que decir y cuando. De repente quedo parado el reloj del presente, clavado en la hora, en la que las agujas nos señalan a ti y a mi, y el segundero señala alla donde se que temo mirar. Señala a cada una de las razones que me hacen tener miedo, y asegurar.
Si tuviera que decir la hora que es, tendria dudas, pero llegada la hora, volvera a fijar sus ojos en mi el futuro, y lo habre entendido todo.
Habrá llegado mi momento.
Temedme
proverbio arabe
Las palabras de ELLA:

Le hablaba de lo intrínseco en los ciclos circadianos mientras deshojaba la última magdalena de moda.
Liseth solía sentarse con las piernas cruzadas en cualquier parte, ya fuera una torre de Marfil, la de Babel, o un simple colchón desentrenado.
Atenta, estaba siempre Sherezade, con su violín de nanas, escuchando con sus manos acerca de no se qué axioma se le había roto en la cabeza, y sobre todo, de cuán estúpido podía llegar a ser el Pasado, trayendo las nieves frías de siempre…y las calurosas lluvias de nunca.
Inquieta, Sherezade miraba de reojo el libro de cuentos del séptimo estante. Con esa capacidad tan suya, conseguía recordar los nombres de cada uno de los personajes. Sin embargo, su tremenda astucia para desordenar cualquier diagrama mental de la cabeza, le impedía en más de un devaneo existencial, asociar las caras de los príncipes y princesas de su vida con esos tatuajes de letras que les acompañaban.
Era ella, la antítesis de Liseth, la que solía revolver sentimientos con grandes leyes universales. Se entretenía mezclando el presente, y el pasado, dibujando siempre el futuro en el contorno afilado de sus dedos de fuego. Digamos que a Sherezade, le gustaba hacer macedonia de momentos y cerezas.
Anoche, mientras leía la última frase de los ojos de Liseth, recordó aquel elixir de trotaconventos que emanaba desde su cama.
Mientras Liseth suspiraba con contemplación a una Casiopea verde, Sherezade había llegado en clave de Sol hasta los almohadones blancos de su cama. Inspiró, como hacen los muertos antes de soltar el alma, intentando recordar la cara del último príncipe. Intentó evocar al pasado (como hacía Liseth con sus películas en 8 milímetros), mientras tocaba su violín a la luz de un par de candelabros.
Entonces, vino ella, Liseth, con su pasado, y comiendo magdalenas mientras reprochaba ser amiga del centro del Universo.
Y fue entonces cuando Sherezade recordó la última nana…en un "cadillac" negro…y decidió que era hora de dejar los cuentos, y jugar a ser María de nuevo…mientras se comía una magdalena y abrazaba fuertemente a su hermana.

Las palabras de EL:
El pasado voló, y en un abrir y cerrar de ojos se apagaron los fuegos rojos de las velas que ayer iluminaban desde la ventana.
Los labios de las manos que ayer jugaban juntas, hoy hablan de momentos que nunca vuelven de personas que se han ido, hoy hablan sobre lo grande que me he hecho, de lo guapo que estoy, y de lo feliz que seria si el pasado volviera convertido en futuro.
El ayer habla con la voz que solía, mientras el futuro escucha atentamente sin decir nada, el pasado solo se lamenta, habla de otros tiempos, de otra gente, con lagrimas en los ojos y voz atropellada, con sonrisas de nostalgia, y con ojos caidos de melancolía. El futuro no habla, solo espera su momento y cuando tiene que decir algo se lo comenta al oido al presente, que es quien se encarga de hablar de las cosas llegado el momento. El futuro piensa muchas cosas, pero nunca las dice, dicen que esta lleno de ilusiones, dicen que sueña despierto, pero que nunca es capaz de afirmar nada.
El presente habla sin pensar, no le da tiempo, todo lo dice en tiempo real, solo conoce el tiempo verbal del presente mas simple de todos. El futuro le esconde secretos que se los dice siempre en el momento justo, no le da tiempo a prepararse, y cada vez que se lo dice el se lo dice al pasado, que se acuerda de todo, todo lo almacena, y hace balance.
Entonces el pasado se levanto de la mesa, dijo que volveria en cinco minutos, pero era solo una treta para escapar, porque el nunca hablaria en futuro, cuando volviera seguramente se excusaria por lo que hizo. El futuro se quedo callado, mirando al cielo y pensando, estaria pensando en que decir y cuando. De repente quedo parado el reloj del presente, clavado en la hora, en la que las agujas nos señalan a ti y a mi, y el segundero señala alla donde se que temo mirar. Señala a cada una de las razones que me hacen tener miedo, y asegurar.
Si tuviera que decir la hora que es, tendria dudas, pero llegada la hora, volvera a fijar sus ojos en mi el futuro, y lo habre entendido todo.
Habrá llegado mi momento.
Temedme
domingo 23 de noviembre de 2008
Reflexion Causal #22 David Yañez
"Tragué saliva de boca de todas sólo para poder escupirte"
David Yáñez
Las palabras de ELLA:
David Yáñez
Las palabras de ELLA:
Dos tristes babosas adornan ahora tu reflejo en la pared.
Quizás sea ese, el jodido número dos, el que siempre te acompañe
O quizás fue mi problema acompañarte en cada una de tus dos caras…
Escupirte a día de hoy sería un placer…como dejar soltar cada uno de mis fluidos sobre tu cuerpo, pero, quizás sea hoy el día, en el que decida que emanar una simple gota de sudor por ti no sea más que una pérdida innecesaria de energía.
Me guardo mis efluvios emocionales para otra ocasión, y lo hago en el bolsillo derecho del pantalón blanco. Con un poco de suerte, dejará entrever el mundo que se escondía bajo mi vientre…y que tú desechaste.
Y tragaré saliva cuando te tenga delante, de mi boca, o de la suya, o de la del chico de antes…
Tragaré saliva, para evitar salpicarte con mis palabras biensonantes, tan falsas como los besos de regalo a escondidas…
Creí un día en los intercambios de alma mojados, y sin embargo en mi boca sólo quedan unos restos parecidos a los que te deja el vozka negro…y lo peor, es que no los arranca el cepillo de dientes…
Que sepas, cariño, que me encanta mi sonrisa y que cada uno de mis dientes vale más que cualquier discurso de don Juan que pudiste copiar de aquel libro de segunda mano.
Procuraré que sean tus lágrimas, y no las mías, las que borren esos sucios restos… y que sean otras bocas, y no la tuya, la que devuelvan el tono rosado a mis labios…
Mientras tanto,
tragaré saliva de boca de todos, sólo para poder sonreírme
Sinceramente, te hubiera escupido ayer por única y última vez…
…pero no apareciste
Quizás sea ese, el jodido número dos, el que siempre te acompañe
O quizás fue mi problema acompañarte en cada una de tus dos caras…
Escupirte a día de hoy sería un placer…como dejar soltar cada uno de mis fluidos sobre tu cuerpo, pero, quizás sea hoy el día, en el que decida que emanar una simple gota de sudor por ti no sea más que una pérdida innecesaria de energía.
Me guardo mis efluvios emocionales para otra ocasión, y lo hago en el bolsillo derecho del pantalón blanco. Con un poco de suerte, dejará entrever el mundo que se escondía bajo mi vientre…y que tú desechaste.
Y tragaré saliva cuando te tenga delante, de mi boca, o de la suya, o de la del chico de antes…
Tragaré saliva, para evitar salpicarte con mis palabras biensonantes, tan falsas como los besos de regalo a escondidas…
Creí un día en los intercambios de alma mojados, y sin embargo en mi boca sólo quedan unos restos parecidos a los que te deja el vozka negro…y lo peor, es que no los arranca el cepillo de dientes…
Que sepas, cariño, que me encanta mi sonrisa y que cada uno de mis dientes vale más que cualquier discurso de don Juan que pudiste copiar de aquel libro de segunda mano.
Procuraré que sean tus lágrimas, y no las mías, las que borren esos sucios restos… y que sean otras bocas, y no la tuya, la que devuelvan el tono rosado a mis labios…
Mientras tanto,
tragaré saliva de boca de todos, sólo para poder sonreírme
Sinceramente, te hubiera escupido ayer por única y última vez…
…pero no apareciste
Las palabras de ÉL:
Escupir,
Es una de las soluciones para no seguir masticando la miseria que se me empieza a acumular demasiado en la boca.
A la saliva de todas le falta el aliño especial de la tuya, solo tu activas mi sangre a ritmo de tus pulsaciones, póquer de reinas de corazones. La saliva de todas carece de ti, de tu aroma de tus sonrisas, del ocre que se desliza desde tus ojos, hasta tus manos, hasta tus labios.
Malvivo sin tu saliva, sin el carburante que me llena de vida, me arrastro entra las bocas de todas, pensando en la tuya, pensando en tus brazos y tu corona de espuma.
Anoche todas eran ninguna, no había ninguna que fuera nadie, y tú y tu sonrisa, erais todas.
Hoy me sabe la boca a ceniza, primera prueba de que me estoy consumiendo. Me deberé seguir conformando con seguir comiendo y durmiendo. Tú sin embargo, sigues sonriendo.
A base de ruegos,
A base de esperanzas,
Cae mi corazón perdido,
Al otro lado,
De la balanza…
Es una de las soluciones para no seguir masticando la miseria que se me empieza a acumular demasiado en la boca.
A la saliva de todas le falta el aliño especial de la tuya, solo tu activas mi sangre a ritmo de tus pulsaciones, póquer de reinas de corazones. La saliva de todas carece de ti, de tu aroma de tus sonrisas, del ocre que se desliza desde tus ojos, hasta tus manos, hasta tus labios.
Malvivo sin tu saliva, sin el carburante que me llena de vida, me arrastro entra las bocas de todas, pensando en la tuya, pensando en tus brazos y tu corona de espuma.
Anoche todas eran ninguna, no había ninguna que fuera nadie, y tú y tu sonrisa, erais todas.
Hoy me sabe la boca a ceniza, primera prueba de que me estoy consumiendo. Me deberé seguir conformando con seguir comiendo y durmiendo. Tú sin embargo, sigues sonriendo.
A base de ruegos,
A base de esperanzas,
Cae mi corazón perdido,
Al otro lado,
De la balanza…
jueves 6 de noviembre de 2008
Reflexion Causal 21# Leticia Andres Resolucion
"Esta mañana quise suicidarme, y casi me mato"
Leticia Andres
Las palabras de Ella:
El suicidio ocurrió hace mucho tiempo
Cuando decidí fijarme en ti, otra vez…
El martilleo en la cabeza era insoportable. El ruido de las palabras desagradables de mi madre ya no se acomodaba en mis delicados tímpanos de domingo por la mañana.
El suicidio había ocurrido hace tiempo, con la lentitud propia del surco que dejan los caracoles…
Bebiendo absenta en lugar de mis zumos de naranja…
Haciéndome adicta a la cafeína, sólo por poder beber un sorbo más de ti.
Renunciando a mis horas de sueño por verte sonreír en la última parada, del último destino…
Machacando y cincelando mis pies sólo por medir los dos palmos que me faltan para que puedas verme, verme como yo quiero que me veas…
Cada fin de semana, alargo la sangre de cada una de mis venas para encontrar la frase mágica que haga que el candor de tus mejillas ilumine la noche…
Pero ayer no hubo suficiente longitud en la circulación aérea que rodeaba mi pelo…
El aire se tornó frío, o eso pensaba yo…Estaba perdiendo sangre…
Ya no había suicidios en papeles blancos de los que hablar, y parecía que eras tú el que había muerto hacía tres minutos. Apenas se dibujaba una mueca en tu desfigurado rostro.
Disparo directo al corazón…o eso dijeron…Ya me encargo yo de buscar al asesino…
Tus ojos, antes verdes, se tornaron del blanco del que se visten los silencios; esos, por los que sólo pasan ángeles (si es que alguna vez existieron).
Y mientras yo, mirándote a través de mis orejas escondidas en borregos rosas…Eran ellas, las que precisamente guardaban el último litro de sangre que estaba dispuesta a regalarte, porque ya no sé que darte
Porque no sé que decirte
Porque ya no sé cómo mirarte
Porque dudo de que esto pase de ensueños de últimas noches de verano
Porque lo peor de todo, es que no quiero despertarme
De tus labios, ya no brotaban las palabras…y mucho menos las promesas del último pico de café que me hiciste…
Tenías sueño…y con él morían mis ganas de vivir en ese mismo segundo…
Las palabras de Él:
Siempre quise suicidarme en tu boca, para ser victima de la marea de tu lengua. Quise morir a tus pies, para poder decir, que morí bajo el cielo. Matarme a tu lado, seria una manera de morir sonriendo.
A veces pensé, que las distancias se alteraban todos los días, un día lejos, otro día cerca, y otro día a un palmo tu boca y la mía. A veces pensé que las ganas me dejaban, un día mucho, otro día poco, y otro día frío en mis manos frías…
Espere a que el cielo me hiciera señales, pero no tiene tiempo que perder conmigo, espere entonces a que las señales las hicieras tu, pero no me las hacías a mi.
El problema de un amigo, es el miedo a dejar de serlo, por eso quizás, nunca dije nada.
El problema de un corazón, es el miedo a quedar parado, quizás por eso, debí decirlo.
Siempre quise morir en tu pelo, para beber el rubio de tus deseos, para que se vuelvan de oro, las puntas de mis dedos.
Leticia Andres
Las palabras de Ella:
El suicidio ocurrió hace mucho tiempo
Cuando decidí fijarme en ti, otra vez…
El martilleo en la cabeza era insoportable. El ruido de las palabras desagradables de mi madre ya no se acomodaba en mis delicados tímpanos de domingo por la mañana.
El suicidio había ocurrido hace tiempo, con la lentitud propia del surco que dejan los caracoles…
Bebiendo absenta en lugar de mis zumos de naranja…
Haciéndome adicta a la cafeína, sólo por poder beber un sorbo más de ti.
Renunciando a mis horas de sueño por verte sonreír en la última parada, del último destino…
Machacando y cincelando mis pies sólo por medir los dos palmos que me faltan para que puedas verme, verme como yo quiero que me veas…
Cada fin de semana, alargo la sangre de cada una de mis venas para encontrar la frase mágica que haga que el candor de tus mejillas ilumine la noche…
Pero ayer no hubo suficiente longitud en la circulación aérea que rodeaba mi pelo…
El aire se tornó frío, o eso pensaba yo…Estaba perdiendo sangre…
Ya no había suicidios en papeles blancos de los que hablar, y parecía que eras tú el que había muerto hacía tres minutos. Apenas se dibujaba una mueca en tu desfigurado rostro.
Disparo directo al corazón…o eso dijeron…Ya me encargo yo de buscar al asesino…
Tus ojos, antes verdes, se tornaron del blanco del que se visten los silencios; esos, por los que sólo pasan ángeles (si es que alguna vez existieron).
Y mientras yo, mirándote a través de mis orejas escondidas en borregos rosas…Eran ellas, las que precisamente guardaban el último litro de sangre que estaba dispuesta a regalarte, porque ya no sé que darte
Porque no sé que decirte
Porque ya no sé cómo mirarte
Porque dudo de que esto pase de ensueños de últimas noches de verano
Porque lo peor de todo, es que no quiero despertarme
De tus labios, ya no brotaban las palabras…y mucho menos las promesas del último pico de café que me hiciste…
Tenías sueño…y con él morían mis ganas de vivir en ese mismo segundo…
Las palabras de Él:
Siempre quise suicidarme en tu boca, para ser victima de la marea de tu lengua. Quise morir a tus pies, para poder decir, que morí bajo el cielo. Matarme a tu lado, seria una manera de morir sonriendo.
A veces pensé, que las distancias se alteraban todos los días, un día lejos, otro día cerca, y otro día a un palmo tu boca y la mía. A veces pensé que las ganas me dejaban, un día mucho, otro día poco, y otro día frío en mis manos frías…
Espere a que el cielo me hiciera señales, pero no tiene tiempo que perder conmigo, espere entonces a que las señales las hicieras tu, pero no me las hacías a mi.
El problema de un amigo, es el miedo a dejar de serlo, por eso quizás, nunca dije nada.
El problema de un corazón, es el miedo a quedar parado, quizás por eso, debí decirlo.
Siempre quise morir en tu pelo, para beber el rubio de tus deseos, para que se vuelvan de oro, las puntas de mis dedos.
jueves 23 de octubre de 2008
Reflexion Causal 21# Leticia Andres
Chivada por el cachondo y carismatico Ivancito (ryver)
"Esta mañana quise suicidarme, y casi me mato"
Leticia Andres
Esta es de las dificiles xDD
A ver como salimos de esta!
"Esta mañana quise suicidarme, y casi me mato"
Leticia Andres
Esta es de las dificiles xDD
A ver como salimos de esta!
miércoles 22 de octubre de 2008
Reflexion Causal 20# Paul Claudel
"Hazles comprender que no tienen en el mundo otro deber que la alegría"
Paul Claudel
Las palabras de Ella:
Hazles comprender
que no tienen en el mundo
otra razón que la alegría
y mientras tanto coge un vaso
y emborráchate de risa,
bebiéndote la vida a sorbos
con trozos de limón
en tapones de tequila.
Bebe con paciencia
y aguanta tu saliva,
no digas dos palabras
que rompan sinfonías
que derrumben de un soplido
la nube construida.
Hazles comprender
que enamora tu sonrisa,
que no temes al mirar,
los ojos del que mira.
Cómete la monotonía
en vaso de tubo largo,
mantén distancia con las penas
y baila un vals con siete enanos.
Hazles comprender
que danzas libremente
con los baldosines que pisas,
que ríes cuando lloras
y que lloras de alegría.
Hazles comprender
que te bebes el mundo
en cada boca que te anima,
en cada beso que esconde
un secreto de noche
y un buen gesto de día.
Hazles comprender
que no tienen en el mundo
otra razón que la alegría
otra razón por sonreír,
que vivir su propia vida.
que no tienen en el mundo
otra razón que la alegría
y mientras tanto coge un vaso
y emborráchate de risa,
bebiéndote la vida a sorbos

con trozos de limón
en tapones de tequila.
Bebe con paciencia
y aguanta tu saliva,
no digas dos palabras
que rompan sinfonías
que derrumben de un soplido
la nube construida.
Hazles comprender
que enamora tu sonrisa,
que no temes al mirar,
los ojos del que mira.
Cómete la monotonía
en vaso de tubo largo,
mantén distancia con las penas
y baila un vals con siete enanos.
Hazles comprender
que danzas libremente
con los baldosines que pisas,
que ríes cuando lloras
y que lloras de alegría.
Hazles comprender
que te bebes el mundo
en cada boca que te anima,
en cada beso que esconde
un secreto de noche
y un buen gesto de día.
Hazles comprender
que no tienen en el mundo
otra razón que la alegría
otra razón por sonreír,
que vivir su propia vida.
Las palabras de El:
Cereza de Invernadero
No estamos en época de cerezas, y es el frío el que cuelga de cada rama de cada árbol vacío. El verano salio volando en el pico de algún pájaro perdido, salio del jardín llevándose consigo todo lo que aquí tiene algún sentido. Dejo la puerta abierta a desconfianzas y confusiones traídas a la espalda de un otoño de hojas rotas, gris como ninguno.
"Quizás en otro mundo, o en otra época, otro lugar, otro momento..."
La miro desde donde ella apenas pueda verme, son mis ojos los que se preguntan por qué, porque no puedo ir con ella ahora mismo, porque lo que quiero se ve obstaculizado por lo que debo. Y ella me mira, me asusta, y bajando la mirada al suelo a veces pienso que ella también piensa lo mismo, que quizás en otro mundo, en otra época, quizás en otro lugar o en otro momento... Otro momento... ¿y cómo? ¿De que mundo te escapaste para acabar viniendo aquí?
Apela a mis virtudes, me mira atravesándome los ojos con la sutileza de sus manos, miedo contenido tembloroso en las mías. Y dicen los que saben, aunque dicen que ya no saben apenas nada, que es como el alfa de mi omega, el aceite y el vinagre de mi ensalada.
Acabas mis frases, con tu mano en mi espalda, "...quizás en otro mundo, en otra época, en otro lugar o en otro momento, quizás allí todo fuera posible, o quizás, solo sea uno de tus sueños"
Sellas mis labios, con tu índice de metacrilato. Y despierto...
"Que ha pasado, no recuerdo nada..."
Quizás en otro mundo, en otra época, en otro lugar o en otro momento, la felicidad no esté prohibida…
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